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El cobre está perdiendo efecto: 9 de cada 10 bacterias aisladas de cancros ya resisten

Aplicar más cobre dejó de ser la respuesta. Un estudio de INIA en huertos de O’Higgins midió resistencia al cobre en 75 de 80 aislados, y el Dr. Ernesto Moya Elizondo propone repartir la temporada entre cobre y biológicos.

Sebastián Espinosa

Sebastián Espinosa

Director editorial · Especialista en cerezo

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Sanidad: El cobre está perdiendo efecto: 9 de cada 10 bacterias aisladas de cancros ya resisten
Imagen: Cerezos Chile - banco de imágenes propio · © Cerezos Chile. Imagen de nuestro banco propio y propiedad de Cerezos Chile. Si usas esta imagen, cita a Cerezos Chile con enlace.

Llega septiembre, empieza la floración y con ella la misma rutina de cada temporada: cargar el programa sanitario con cobre y esperar que aguante. El problema es que hay datos chilenos que dicen que esa apuesta viene fallando hace rato.

El dato viene de un trabajo de INIA Rayentúe y INIA Quilamapu publicado en Chilean Journal of Agricultural Research. Sobre 80 bacterias aisladas de tejido con síntomas de cáncer bacterial en huertos de la Región de O’Higgins, solo cinco resultaron sensibles al cobre: las otras 75 mostraron algún nivel de resistencia, y 35 de ellas resistencia alta, con concentraciones mínimas inhibitorias de 3,2 a 3,6 mM de sulfato de cobre. Es decir, más de nueve de cada diez. Los autores precisan algo que conviene no perder de vista: esos 80 aislados son la comunidad bacteriana del cancro, y solo seis fueron confirmados como Pseudomonas syringae pv. syringae.

Lo trajo a la mesa el Dr. Ernesto Moya Elizondo, académico de la Universidad de Concepción y especialista en fitopatología, durante Cherry Grow 2026.

"Los estudios de INIA son lapidarios. Más de un 70% de los aislados que ellos obtuvieron desde tejidos enfermos presentaban resistencia a cobre. Por lo tanto, el cobre es una herramienta, pero no es la única herramienta."

— Dr. Ernesto Moya Elizondo, Universidad de Concepción

▶ Ver este punto en la charla (31:21)

Por qué aplicar más empeora el problema

El cobre es un producto de contacto: actúa solo sobre el tejido que cubre. Una vez que la bacteria entró al tejido vegetal, su efecto es nulo. Y cuando llueve, se lava.

Ahí empieza la parte que no se ve. Ese cobre lavado cae al suelo y ejerce su acción antimicrobiana sobre la microbiota que vive ahí, incluidas las poblaciones benéficas. Moya lo ilustró con una medición propia en nogales, un cultivo donde se llegan a hacer hasta 15 aplicaciones por temporada para manejar peste negra: al comparar contra un testigo sin aplicaciones, el cobre en el suelo se cuadruplicó —sobre todo en suelos arenosos— y en hojas la diferencia fue de 33 veces.

El efecto colateral es doble. Por un lado se presiona la microbiota del suelo. Por otro, el lavado va dejando concentraciones decrecientes sobre el tejido, que es exactamente la condición que selecciona cepas resistentes.

Y hay un tercer costo, menos conocido: el uso de cobre favorece a los hongos de madera. Ni Cytospora ni Calosphaeria son susceptibles a oxicloruros ni a sulfato de cobre pentahidratado.

▶ Ver este punto en la charla (28:41)

El error de diagnóstico que hace perder temporadas

Acá aparece una advertencia que vale por sí sola. Moya contó haber visitado huertos con un programa impecable contra Pseudomonas syringae pv. syringae donde el problema real era otro: hongos de madera.

La gomosis no es exclusiva del cáncer bacterial. Cytospora, Calosphaeria y Chondrostereum purpureum —el hongo de la hoja plateada— producen síntomas muy parecidos: ramas muertas, madera decolorada, exudación. Y el productor sigue subiendo la dosis de cobre contra algo que el cobre no controla.

Distinguirlos por síntoma es poco confiable. La diferencia está en las estructuras de reproducción bajo la corteza: picnidios en Cytospora, peritecios en Calosphaeria, basidiocarpos púrpura en Chondrostereum. Cuando solo hay muerte de madera sin estructuras visibles, corresponde análisis de laboratorio sobre tejido tomado en el límite entre zona sana y enferma.

Qué hacer distinto: el programa que propone

La alternativa que plantea Moya no es sacar el cobre, es dejar de usarlo como respuesta única y repartir la carga a lo largo de la temporada:

  • Caída de hoja (50%). Cobre, eventualmente con mancozeb para mejorar adherencia.

  • Caída de hoja completa e invierno. Acá el cambio de fondo: en vez de seguir aplicando cobre que se va a lavar, aplicar biológicos. Su argumento es directo — si la bacteria se lava y cae al suelo, al menos ahí cumple funciones útiles: Pseudomonas protegens produce ácido indolacético, que favorece el enraizamiento, y solubiliza fósforo, algo especialmente relevante en los suelos trumaos del centro-sur.

  • Yema hinchada. Vuelve el cobre, como reseteo del huerto.

  • Con tejido verde y en floración. Biológico para inducir resistencia. En huertos con historial fuerte de cáncer bacterial puede justificarse un antibiótico, considerando la carencia de 21 días.

  • Post cosecha, un mes antes de caída de hoja. Aplicación para acumular proteínas de defensa en la madera antes del receso invernal.

▶ Ver el programa completo (40:12)

Los números de un huerto real

En la Hacienda Los Quillayes, en Sagrada Familia, compararon su programa estándar —tres aplicaciones de cobre en caída de hoja más dos invernales— contra un esquema con solo dos aplicaciones de cobre complementadas con biológicos.

Moya presentó el resultado que le entregó el departamento de sustentabilidad del propio huerto: menos cobre aplicado, menor costo del programa y menor impacto ambiental. Las cifras exactas de esa comparación son un cálculo interno de la empresa, no un ensayo publicado, así que no las reproducimos aquí hasta poder verlas. Lo que sí queda en pie es la dirección del resultado: en un huerto comercial, bajar las aplicaciones de cobre y complementarlas con biológicos no salió más caro.

Y ese es el punto que cambia la conversación. En una temporada donde el cerezo viene con los márgenes apretados, el argumento deja de ser ambiental y pasa a ser de caja.

▶ Ver el caso y los cálculos (45:51)

Tres cosas para revisar esta semana

Los cortes de poda siguen abiertos más de lo que crees. Estudios en varios frutales muestran que un corte sin protección permanece susceptible más de un mes. La recomendación: podar en la mañana, aplicar al final de la tarde, repetir a los 15 días.

La fruta que quedó en el árbol es un cultivo de laboratorio. Los restos de frutos momificados funcionan como placas de Petri donde Monilinia, Penicillium, Geotrichum y Alternaria pasan el otoño-invierno. Son el inóculo de la primavera siguiente. Donde no se alcance a retirarlos, urea al 3% más Trichoderma harzianum ayuda a acelerar la descomposición.

Los sectores húmedos del huerto son los que se enferman. Moya mostró fotos de hileras con mala nivelación y napas altas donde el daño por cáncer bacterial era sistemáticamente mayor, con más maleza y más caída de hojas. Antes de subir la dosis, vale la pena mirar el drenaje.

Un año lluvioso cambia el cálculo

Moya cerró con una advertencia estacional: un año de mayores precipitaciones significa más diseminación de bacteriosis y mejores condiciones para los hongos de madera. La lluvia es el principal vector —el golpeteo de las gotas genera aerosoles que mueven la bacteria dentro del huerto. En mediciones propias, su equipo aisló Pseudomonas dos metros por sobre la altura de los árboles.

Con ese antecedente, el monitoreo deja de ser opcional. La Universidad de Concepción desarrolló un servicio que muestrea en cuatro momentos —caída de hoja, invierno, inicio de brotación y plena flor— y cuantifica poblaciones en medio King B, con un método complementario por qPCR publicado en Journal of Microbiological Methods.

La charla completa del Dr. Ernesto Moya Elizondo está disponible en CherryExpert, junto al resto de las presentaciones de Cherry Grow 2026.

Fuentes

  • Beltrán, M.F.; Osorio, V.; Lemus, G.; Millas, P.; France, A.; Correa, F.; Sagredo, B. «Bacterial community associated with canker disease from sweet cherry orchards of central valley of Chile presents high resistance to copper». Chilean Journal of Agricultural Research 81(3), julio-septiembre 2021. INIA Rayentúe e INIA Quilamapu. doi:10.4067/S0718-58392021000300378 (PDF)
  • Charla del Dr. Ernesto Moya Elizondo en Cherry Grow 2026, Universidad de Concepción (fuente secundaria: de ella salen el programa por estados fenológicos, las mediciones propias en nogales y el caso de huerto). Ver la charla
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Fuentes consultadas

Referencias y enlaces salientes usados para contextualizar el artículo y reforzar la trazabilidad.

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