“El negocio de la cereza chilena existe por China; sin ellos, habría muy pocas cerezas en el país”

0
77
“El negocio de la cereza chilena existe por China; sin ellos, habría muy pocas cerezas en el país”
Hernán Garcés, presidente de Garcés Fruit
  PEC Chile - Revista del Cerezo  

En 1997, un empresario taiwanés se acercó a Hernán Garcés. “¿Mandamos un contenedor de cerezas a China?”, le preguntó. Así comenzó todo.

Aquel año envió medio contenedor a una socia del taiwanés en EE. UU. y de ahí, a China -Chile no podía aún mandar directo al gigante asiático- y actualmente, Hernán Garcés Echeverría preside y controla Garcés Fruit, la que se ha convertido en la mayor exportadora de cerezas del mundo.

En 1977 plantó las primeras ocho hectáreas, junto a su padre. Actualmente, tiene más de 2.000. “El negocio de la cereza chilena existe por China; sin ellos, habría muy pocas cerezas en el país”, enfatiza. “Estamos apuntando a China, creyendo en China, invirtiendo y educando a nuestra gente para producir la mejor fruta”, agrega.

En 2007 se firmó el protocolo fitosanitario de Chile y el país asiático y, desde ese año, las cerezas pudieron entrar directamente a ese mercado. Si el 2006 se exportaban en Chile cerca de 20.000 toneladas, un año después el volumen se duplicó. Y el crecimiento fue exponencial: ha aumentado 40 veces desde ese entonces. La temporada pasada se enviaron 351.000 toneladas, y del orden de 320.000 fueron a China. Garcés saltó de exportar 4.245 toneladas a 36.284 en ese lapso, cifra que supone del orden de un 10% del total de lo que envía Chile a ese mercado. Solo a China, Garcés vende unos US$ 200 millones anuales.

Hoy, los envíos totales de cereza bordean los US$ 2.000 millones. Lo mismo que exporta la industria vitivinícola en todo un año, lo hace un sector en cuatro meses. Es el principal envío frutícola en valor, y el tercero en volumen. El auge se ha dado en menos de 15 años, y todo, gracias a China, insiste Garcés.

Antes del 2007, para el Año Nuevo chino se regalaban naranjas o manzanas. No conocían las cerezas. La fruta modificó esa máxima. Y los asiáticos le asignaron un significado invaluable. “Se sienten identificados con el fruto, es una cosa aspiracional. El color rojo para ellos es fortuna y prosperidad, y su forma redonda: eternidad y perfección”, explica Garcés. Además, si en otros frutos se pueden alcanzar retornos de un dólar o menos, las cerezas dejan entre 3 y 4 US$.

Actualmente, existen estrategias para profundizar la presencia en EE. UU., Corea del Sur, Vietnam, Tailandia, India, Rusia, Canadá y Taiwán. Garcés lo ve así: “Es sano decirlo porque se ve como peligroso un monomercado, pero esto se creó para un monomercado, entonces tenemos que convivir con eso y tener las mejores relaciones”.

 

Fuente: latercera.com



Equipo Prensa
Cerezos Chile